Dorada al horno

Recetas de dorada al horno

Dorada al horno a la sal

Dorada al horno a la sal

Aunque a veces el precio de la dorada no es para como para comprarla todos los días, cierto es que de vez en cuando sí podemos darnos un capricho y preparar platos tan deliciosos como el que vamos a enseñaros a hacer en esta receta, dorada al horno.

Es un pescado delicioso que tiene un intenso sabor y marida a la perfección con verduras y hortalizas sobre todo. Si no lo has probado nunca, aprovecha esta receta y te sorprenderás.

Para su elaboración necesitarás estos ingredientes:

  • 2 doradas.
  • 2 kilos de sal gruesa o sal especial para hornear.
  • 1 limón grande.
  • 2 hojas de laurel.
  • Sal y pimienta negra recién molida.

Modo de elaboración

El primer paso es precalentar el horno a unos 200 grados y poner un papel de aluminio sobre la bandeja de horno y sobre ella una gruesa capa de sal, de aproximadamente 3 centímetros.

Hay que recordar que en la pescadería debemos decir que vamos a prepararlas a la sal y aunque nos las den limpias, nunca está de más echarles un vistazo y limpiarlas en profundidad.

Una vez hecho pondremos una hoja de laurel bajo cada dorada y también un par de rodajas de limón.

Con las dos doradas sobre la cama de sal, el laurel y las rodajas de limón, exprimiremos el resto del limón sobre ella, salpimentaremos y pondremos sobre ellas la otra mitad de la sal que tenemos reservada en el bol.

En este caso debemos presionar la sal para que quede todo compacto y cubrir por completo las doradas, porque será esa sal la que hará que se haga el pescado correctamente.

Y no, no tengáis miedo porque el pescado no sabrá salado, os sorprenderéis del delicioso sabor que adquirirá.

Cuando tengamos las doradas completamente compactadas bajo la sal meteremos la bandeja en el horno durante unos 25 o 30 minutos. Una señal de que estarán hechas será que la sal comenzará a adquirir un tono marrón.

Sacaremos la bandeja, dejaremos enfriar un poco y con una cuchara o el mazo de un mortero iremos dándole golpes a la costra que ha formado la sal, la cual estará ligeramente endurecida.

Retiraremos con cuidado y sacaremos las doradas, les quitaremos las espinas y las emplataremos. Podemos echarles un poco más de limón si así lo queremos, o un chorrito de aceite de oliva y un poco de perejil fresco recién picado.

Consejos

Para que al poner la sal no se nos desmorone toda, lo mejor es echar toda la sal en un bol y echarle un chorro de agua, lo que hará que se quede más compacta cuando la pongamos en la bandeja. Así mantendrá su forma en todo momento.